HISTORIA MERACHA

La historia meracha viene, como veremos a continuación, desde tiempos inmemoriables, desde que el hombre es hombre. Hay restos arqueológicos en las Cuevas de El Rascaño, El Salitre o El Piélago que demuestran que ya había merachos hace 40.000 años. Como veis la historia meracha viene de lejos.

¿QUE Y QUIENES SON LOS MERACHOS Y MERACHAS?

Lo primero de todo es aclarar qué es y qué no es Territorio Meracho. Meracho es el gentilicio utilizado para referirse a las gentes y lugares que se engloban dentro del municipio de Miera. Por lo tanto, no todas las gentes y lugares del Valle del Miera son merachos. 

Merachos por tanto, son las gentes y lugares de Miera, Mirones, Ajanedo, Linto, La Cárcoba, Irías, Solana y Mortesante. Dentro de estos núcleos destacan Miera, por ser la capital administrativa del municipio, y Mirones, por ser el núcleo más poblado.

merachos
Merachos, años 60´s

 

EL VALLE DEL MIERA

El Valle del Miera, por contra, engloba todo el territorio que va desde el nacimiento del río Miera en las estrimerías del puerto de Lunada hasta su desembocadura en la ría de Cubas en Somo. Aunque se podría decir que termina entre Liérganes y La Cavada donde el valle, propiamente dicho, se ensancha y, por lo tanto, deja de ser valle.

Dentro del Valle del Miera, destaca otra etnia de prestigio y reconocimiento mundial: los pasiegos. En su parte alta, se encuentra una de las tres villas pasiegas: San Roque de Ríomiera. De ahí que institucionalmente se considere el Valle del Miera como Valle Pasiego al tramo que va desde Liérganes al puerto de Lunada. Aunque estrictamente, la parte pasiega termina justo en el límite con Miera, es decir, los límites de San Roque con Ajanedo y Merilla con Miera y Ajanedo.

Por  lo tanto, el contacto entre Pasiegos y Merachos ha sido estrecho y continuado durante siglos. Muchos de sus usos y costumbres son muy parecidas, aunque no iguales. Una de las mayores diferencias quizás pueda ser el uso que han hecho de las cabañas. Mientras los pasiegos han sido más trashumantes, mudando (es decir, cambiando de lugar) personas y animales durante las diferentes estaciones verano, invierno,… entre los merachos esa muda se trataba fundamentalmente de los animales, dada la mayor cercanía de las cabañas y el núcleo poblacional. De ahí que en la actualidad podamos ver anuncios de venta de cabañas pasiegas en las que podemos leer «Cabaña vividora».

PREHISTORIA MERACHA

La historia meracha data de tiempos inmemoriales. Prueba de ello son los restos arqueológicos que se han encontrado en su entorno.

Entre 30.000 y 10.000 años antes del presente, grupos de cazadores recolectores frecuentaron la cuenca alta del río Miera. Habitualmente durante el verano, los habitantes paleolíticos de Cantabria ascendían hasta los escarpados macizos de Miera para cazar cabras montesas. El río Miera y sus afluentes ofrecían salmones y truchas en abundancia. Fruto de estas visitas son los importantes vestigios documentados en las grutas de El Rascaño, El Puyo y, muy especialmente El Salitre. Ésta última, además de servir de refugio, fue empleada como santuario rupestre durante el Solutrense (unos 18.000 años) y el Magdaleniense (unos 15.000 años de antigüedad).

El Territorio Meracho fue habitado desde tiempos inmemoriables como demuestran los diferentes y variados restos arqueológicos que en él, han sido hallados y estudiados. A continuación os dejamos los importantes, junto a enlaces en los que podréis profundizar más en el tema si os interesa.

Cueva de  Rascaño. Mirones

En Mirones, sobre el conocido por todos, pozo Cutiriu, donde tantas veces nos hemos bañado de jóvenes, se encuentra uno la cueva de Rascaño (o Rescaño). Aunque la cueva fue descubierta para la ciencia y estudiada a principios del siglo XX, principalmente por los sacerdotes arqueólogos Jesús Carballo García, Lorenzo Sierra y Hugo Obermaier, no sería hasta los años 1974-1975 cuando Joaquín González Echegaray e Ignacio Barandiarán Maeztu llevaron a cabo las primeras excavaciones e investigaciones. 

En el se encontraron diferentes utensilios y herramientas del periodo comprendido entre el Auriñaciense y el Aziliense como azagallas, arpones, varillas, bastón,… así como restos óseos. Lo que demuestra tanto su ocupacióndurante un prolongado tiempo de los primeros pobladores del Miera. En la actualidad podéis disfrutar de ellos y/o de sus replicas en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria o el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira.

En la actualidad no se puede visitar y se encuentra verjada desde que se hicieron los estudios. Además al no poseer signos de arte rupestre, además de sus pequeñas dimensiones, hacen que carezca de interés su visita más allá de las investigaciones que en ella se puedan llevar a cabo.

Si queréis profundizar un poco más en el tema os dejamos un par de enlaces:

Paleolítico Superior de la Cueva de Rascaño, Joaquín González Echegaray e Ignacio Barandiarán Maeztu, Ministerio de Cultura, 1981 PDF con el estudio completo.

Ceres. MCU. Fotos de con los algunos de los restos allí encontrados.

Replica Baston hallado en La Cueva Rascaño, en la actualidad en Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira

 

Cueva del Piélago. Mirones

Probablemente la menos conocida de las cuevas del Miera, pero se trata de uno de los más destacados yacimientos del Aziliense. Fue estudiada en la década de los años 60´s por Miguel Ángel García Guinea. 

M. A. G. Guinea y Felipe Puente en la Cueva del Piélago, en 1968. JUnto restos de arpones y microlitos. Fuente: Federacion Acanto
«CONCEPTO ARTE AZILIENSE Estilo artístico (identificado por C. Couraud y J. L. Sanchidrián) de carácter abstracto, ocasionalmente figurativo, expresado sobre guijarros, plaquetas y arte mobiliar seguramente como un paso más en la evolución conceptual del arte del Magdaleniense Final, periodo en el que hunde sus raíces temáticas, técnicas y estilísticas. Su nombre deriva del yacimiento de Mas d’Azil (Francia) en el que se constatan los elementos más originales de esta variante artística (arpones y cantos rodados pintados). SISTEMATIZACIÓN CRONOLÓGICA El denominado arte aziliense se extiende en el periodo comprendido entre el 12.000 y el 9.000 BP, en un ámbito cronológico culturalmente definido por el Epipaleolítico/Mesolítico, es decir, por las sociedades herederas de los últimos avances de los grupos de cazadores-recolectores del Paleolítico Superior.
Se han distinguido las siguientes fases estilísticas/culturales:
1) Aziliense Antiguo: con arte, exclusivamente sobre cantos rodados.
2) Aziliense Clásico o Reciente: con manifestaciones artísticas sobre azagayas, arpones y plaquetas (que no se daban, en ningún caso, en el Aziliense Antiguo) además de sobre cantos.» UNED-Tudela
 

Cueva del Salitre. Ajanedo

En la actualidad podemos visitar una réplica de la más importante de ellas, la Cueva del Salitre, en Miera en la denominada Cueva de Sopeña (Salitre II). La original esta situada en el entorno del barrio de Ajanedo, en la misma pared que la buitrera. En la actualidad su visita está limitada a la investigaciones y estudios, ya que está verjada desde años por su posible uso «turístico» no es viable y el estado de conservación del arte rupestre esta en malas condiciones de conservación.

Restos de pigmento rojo de la Cueva del Salitre Original. Instituto de Prehistoria y Arqueología “Sautuola” Santander (2009), 439 – 451

«La cueva de El Salitre cuenta con algunas de las figuras rupestres paleolíticas primero localizadas y publicadas de la península Ibérica (respectivamente, en 1906 y 1911). En las últimas décadas se han ido añadiendo nuevos motivos parietales. El último es una representación de ciervo pintada en rojo, bastante desvaída en la actualidad. 

La cueva del Salitre se abre al pie de un cantil rocoso de la margen derecha del valle del río Miera, ya en su cuenca alta, por donde ese río discurre en un paisaje encajado y de fuertes pendientes. En el contexto de la región Cantábrica, se trata de una de las cuevas ocupadas en el Paleolítico superior más elevadas sobre el nivel actual del mar (450 m), y más alejadas de la línea de costa, que hoy dista unos 23 km en línea recta (bahía de Santander). Sus coordenadas UTM son x = 442.500; y = 4.790.160. Tras una boca orientada al O-SO, de amplias dimensiones, la cueva se prolonga a través de una galería principal de aproximadamente 175 metros de progresión, sin prolongaciones laterales u otros desarrollos secundarios. El piso es sensiblemente horizontal, y el tránsito hasta el fondo está dificultado tan solo por una sucesión de grandes bloques al final del vestíbulo anterior, o también, por los numerosos agujeros dejados por las sacas de tierra y catas diversas que jalonan ese recorrido.» Fuente: Instituto de Prehistoria y Arqueología “Sautuola” Santander (2009), 439 – 451, César GONZÁLEZ SAINZ1 Diego GÁRATE MAIDAGAN2 Joaquín EGUIZABAL TORRE

Esquema cueva del salitre
Esquema de La Cueva del Salitre, Ajanedo

Podéis conseguir más información en los siguientes enlaces:

Regio Cantabrorum: Cueva Sopeña

Turismo: Cueva de Sopeña

Turismo: Facebook Cueva de Sopeña, con información de visitas y actividades más actualizada.

Turismo: Cueva del Salitre 

Cueva del Puyo. Miera

Otro de los resto que hoy en día se conservan del paso del hombre de la Edad de Hierro por el Territorio Meracho es la Cueva del Puyo. Tal vez, menos conocida y, desde luego, menos protegida y valorada desde las instituciones. A pesar de haber sido declarada Zona de arqueología de Bien de Interés Cultural en diciembre de 2014. Tenemos que tener en cuenta que no se trata solo de la Cueva del Puyo, sino que se trata de una zona mucho más amplia que engloba todo el macizo que se encuentra entre Miera y la Toba. En la que además de la citada cueva, hay otras como las cuevas de La Palenciana 1, 2 y 3, el Abrigo de La Veguilla, La Cuevona o La Soterraña. Con resto arqueológicos que abarcan desde el Paleolítico Superior hasta la Edad de Bronce y de Hierro. Así como diferentes caminos que conducen a ellas desde El Crucero.

Mapa Zona Arqueológica El Puyo. Fuente: Federación Acanto

 Situada a la margen izquierda de la carretera que une Miera con Solana y/o los Pozos de Noja, antes de llegar al Crucero y bajo las faldas de la Peña de Hoyas.

Se trata de una necrópolis de incineración de la segunda Edad de Hierro, estudiada por primer vez en 1976 por Virgilio Fernández Acebo. No podemos decir que descubierta, ya que era utilizada desde antaño como refugio del ganado e incluso como refugio en los años de la Guerra Civil.

Cueva de El Puyo (esquema)
Foto: CASTROS Y CASTRA EN CANTABRIA. Editorial Acanto

 

Contenido arqueológico 
«Desde que fue reconocida como yacimiento arqueológico ya se entregaron los primeros restos en el Museo de Prehistoria, pero la recogida sistemática de materiales arqueológicos tuvo lugar en la campaña reglada de sondeos de 1985. El objetivo de esta excavación fue determinar el espectro cultural que subyacía a la diversidad de manifestaciones formales que aparecían en superficie, en alguno de cuyos puntos ya se evidenciaban restos paleolíticos, de las culturas con cerámica protohistóricas y de tiempos históricos.
El plan de trabajo consistió en hacer una recogida preliminar exhaustiva de materiales en superficie, excavar uno de los túmulos –que tras levantar la cubierta de piedra de otro sin potencial arqueológico visible se eligió entre los más desmantelados, con el fin de alterar mínimamente el conjunto- y realizar un sondeo general de la cavidad a través de tres calicatas distribuidas a lo largo del abrigo para obtener un conocimiento básico de su estratigrafía.
Materiales de Superficie
En la recogida sistemática de materiales de superficie aparecen algunos atribuibles a etapas paleolíticas y quizás epipaleolíticas, un fragmento de cerámica con decoración incisa con paralelos en la fase Cogotas I del Bronce Medio y Final, materiales cerámicos de la Edad del Hierro en escaso número y restos que evidenciaban usos modernos (cerámica vidriada, suplementos del vestido, etc.).
Túmulo del centro
La excavación principal se centró en un túmulo cuya cobertura de piedras –calizas de tamaño mediano y grande- se encontraba semidesmantelada. Tenía algo más de 2 m de diámetro y llegaba a alcanzar los 0,8 m de altura sobre la rasante del suelo. Desmontada la cubierta, se apreció un primer nivel arcilloso amarillento debajo del cual existía un nivel negruzco de unos 20 cm de potencia media, con cenizas, huesos calcinados y rico arqueológicamente, del que se retiró una muestra para datación radiocarbónica; le seguía un nivel de arcillas calcinadas y, bajo éste, otro de concreción ferruginosa; por debajo aparecía una base arcillosa estéril perteneciente al suelo del abrigo.

Este túmulo dio una rica muestra cerámica moldeada a mano (27 pequeños fragmentos de bordes lisos y vueltos con desgrasantes de calcita o mica pertenecientes a modelos diferentes; 5 fragmentos de bases planas y 142 fragmentos de panzas o zonas indeterminadas igualmente diversos -como los bordes- con decoración estriada, incisa y lisos); huesos troceados y calcinados, algunos de animales domésticos (44 catalogados como de ovicaprinos, 14 de bóvidos, 5 de suidos, 3 de cérvidos, 1 de Rupicapra, 1 de roedor y 1 catalogado con dudas como un fragmento de falange humana; además había 35 fragmentos identificables pero no asignables a géneros concretos y 231 no identificables), caliza calcinada, carbón vegetal, mineral de hierro e industria lítica, procedente ésta seguramente del sustrato paleolítico presente en todo el yacimiento, asignándose el túmulo al Hierro II, período certificado por los resultados del análisis de la muestra para determinación de 14C, que dio una cronología de 2240 ± 80 B.P.; 410 ± 60 cal B.C. . (MORLOTE, SERNA, MUÑOZ y VALLE, 1996: 276)» 

Extracto Castro y Castras en Cantabria, Editorial Acanto.

Cueva El Puyo
Foto: www.regiocantabrorum.com

Bibliografía y enlaces para ampliar información:

http://www.regiocantabrorum.es/publicaciones/cueva_de_el_puyo

Castros y Castras en Cantabria, Editorial Acanto, 2010.

Otros posibles enclaves con restos del Hierro en el entorno

«Durante las décadas de los años 70, 80 y 90 del s. XX, fueron reconocidas por el autor algunas otras cavidades minúsculas y semiartificiales en las proximidades del actual cementerio de Miera, a unos mil metros de distancia de El Puyo realizadas frecuentemente aprovechando oquedades bajo grandes bloques, con cierre de pared de piedra a canto seco, que inicialmente fueron relacionadas con usos pastoriles (SESS 1979-83: 21-26/03/1984, 3-7/04/1984, 27-31/03/1986, 12-13/04/1986, 1-4/05/1986 y 22/01/1993; FERNÁNDEZ ACEBO 1994: 128-129), pero que posteriormente, y sobre todo a raíz de la reciente observación en el año 2008 de algunos pequeños túmulos y estructuras arquitectónicas en una zona próxima de La Toba, es planteable la hipótesis de que se trate en algunos casos de sitios sepulcrales.

Equidistante del Puyo, también a un kilómetro de distancia hacia el Sur, se encuentra Covallarco, otro gran abrigo de la margen derecha del arroyo de Carcabón, cuya boca se encuentra delimitada con grandes bloques de piedra, recinto que recuerda vagamente el cierre externo de la Cueva del Puyo.

En su interior fue construido un pequeño calero, que aún se conserva en buen estado. Al no haberse documentado presencia de elementos guía en superficie, ni haber tenido lugar excavaciones arqueológicas, no caben mayores puntualizaciones sobre este sitio. Por sus similares características, puede citarse la cueva de Llerado, tres kilómetros al Norte. Existen otros sitios arqueológicos en este tramo del valle, también en cavidades, cuya enumeración es aquí prolija pero que requerirían prospecciones meticulosas.
En el mismo valle del Puyo, la cueva de El Collado, distante unos 300 m, y la de Sopeña, a unos mil metros en línea recta, también dieron, además de otro material lítico y paleontológico, fragmentos de cerámica a mano asignados sin más precisión por el momento a la Prehistoria reciente. (FERNÁNDEZ ACEBO 1994: 55-62).
Finalmente, la cueva de la Soterraña, cuya boca dista menos de 200 m de la del Puyo y con la que pudo tener comunicación en tiempos antiguos (FERNÁNDEZACEBO 1994: 56-58), o bien disponer de una segunda entrada inmediata al abrigo, posiblemente hasta el Paleolítico Medio, momento en que se depositarían los materiales musterienses que emergen en la colada final. En la pared derecha del amplio vestíbulo de
entrada de La Soterraña aparecían en superficie cerámicas altomedievales y de la Edad del Hierro y, en el techo, grabados lineales y de figuras animales; existen también marcas negras carbonosas en la misma pared; esta cavidad está pendiente de incluirse en la relación de Bienes de Interés Cultural de la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria.

Puede consultarse un resumen sobre la presencia de elementos funerarios de la Edad del Hierro en cavidades de Cantabria en MORLOTE, SERNA, MUÑOZ y VALLE (1996: 195-279) y para el valle del Miera FERNÁNDEZ ACEBO (1994 y 1995).»

Extracto Castro y Castras en Cantabria, Editorial Acanto.